Mi esposa, la puta de sus jefes
-Jorge, estoy preñada y no sé de quién!
Esta frase patibularia me la dijo la pasada semana mi esposa. Eso si,
sin lágrimas en los ojos, ni siquiera húmedos, ni con mala cara…
simplemente la dijo y ya está, encendió un cigarrillo y se quedó
mirándome mientras sonreía ligeramente. Como comprenderéis, estoy
pasando una semana fatal y eso me ha llevado a contar esta historia de
mi matrimonio, a ver si compartiendo mi dolor de cabeza, se me rebajan
las migrañas y los cuernos.
Conocí a Sandra (Alejandra) hace 10 años. Ambos teníamos 26 y por
tanto ahora 36. Era una mujer moderna, universitaria, bien vestida,
educada, con un magnífico cuerpo y unas tetas magníficas a pesar de su
copa B pero con unos pezones y mugrones gruesos, largos y que se marcan
como pequeñas colinas en su ropa. Había empezado a trabajar en una
empresa de import-export y domina 3 idiomas. Yo había terminado hacía
tiempo en la Universidad y trabajaba (y trabajo) en un banco. Nos
casamos hace 6 años y tenemos una preciosa hija de recién 3 años. Ella
trabajaba de traductora y hace 2 años y medio le hicieron una oferta
irrechazable en la multinacional en donde ahora trabaja y esta historia
empezó hace 14-15 meses.
Pero antes, comentaros que tanto a mi como a mi esposa, nos encanta
el sexo con locura y disfrutamos cada dia más plenamente de todas sus
variantes, haciendo que nuestras relaciones sexuales sean de lo más
gratificantes que se pueda pensar. Lógicamente y en estos tiempos de
libertad sexual que hay, ni mi novia ni yo éramos vírgenes al conocernos
sino más bien al revés y de una forma casi sin pensar, decidimos hacer
intercambios de pareja incluso antes de casarnos, influidos por una
prima suya e íntima amiga, algo mayor en años a nosotros y que lo
practica con su marido asiduamente. Pero la primera vez que lo hicimos, a
mi novia no le gustó que yo mirase como lo hacía ella. Ha considerado y
considera que el intercambio es bueno, pero en los momentos más íntimos
pensaba que ella debía estar con su amante y yo con la mia en
habitaciones separadas. Resumiendo, no le daba vergüenza exhibirse
desnuda en la playa, hacer un striptis casero con los amigos o bailar
desnuda con las otras parejas o hacerles una estupenda mamada delante de
todos, pero follar-follar con quien sea si estaba yo cerca o mirando,
eso le cortaba, pero sin embargo, ahora ya no le corta hacer cualquier
cosa delante de varios les conozca o no. Le encantan los tops y las
blusas de tela liviana (así se le marcan muy bien sus pezones), sus
escotes son de infarto y las transparencias y micro faldas ajustadas,
asi como los ajustadísimos conjuntos de piel, forman ya parte de su
vestuario y no solo “nocturno”.
Pero volvamos al principio de nuestra historia. Hace unos 14-15
meses, algunos accionistas decidieron tomar un nuevo camino en la
empresa y los que no estaban conformes con esa orientación, vendieron
sus acciones mayoritarias a una sociedad de Panamá y desde allí enviaron
dos representantes de los nuevos accionistas para una estancia máxima
de 2-3 años y reorganizar la Sociedad. El que se iba a hacer cargo de la
dirección comercial y otro de consejero y supervisor del área contable.
El primero y jefe directo de mi esposa, se llama Raúl, tiene 40 años y
es mulato, casado y con hijos que están en su país. Mide casi 1,90 y es
muy agradable y trabajador. El otro, Cesar Antonio es de etnia negra
intensa, un poco más bajo, muy musculoso y bastante más serio (¡por eso
se dedica a la contabilidad!) divorciado dos veces y sin hijos. Al poco
de estar en las oficinas y conociendo ya al personal, la empresa madre
desde Panamá y la propia empresa en España, hicieron una distribución de
departamentos que afectó a Raúl y a mi esposa. Se decidió que además de
llevar la Dirección Comercial, se fusionaría con la de Relaciones
Públicas y mi esposa pasaría del área de traducción de documentos y
contactos internacionales (por teléfono, fax, emails, etc.) a Comercial y
Relaciones Públicas como subdirectora, con lo que el contacto con Raúl
sería permanente. Al mismo tiempo y para que pudiesen trabajar con más
tranquilidad, se les habilitó unos despachos amplios y cómodos en la
última planta del edificio con dos salas de reuniones medianas, con
amplios divanes y todo muy moderno para la proyección que deseaban de la
empresa y del departamento y la atención personalizada de los clientes.
Semanas más tarde y poco a poco, mi esposa empezó a cambiar. Yo creí
que era cosa suya (se acercaba el verano) y de su cargo, ya que todos
los meses le daban una cantidad fija para ropa y calzado ya que era
obligatorio vestir bien. Pero como digo, a las pocas semanas de estos
cambios organizativos empresariales, empezó a llegar tarde a casa, la
culpa era siempre del trabajo por su nuevo cargo y de los nuevos
clientes con los diferentes cambios de horarios internacionales entre
España y los países americanos (hasta 9 horas en el área del Pacifico) y
ella controlaba las urgencias de documentos y tenía que ver su
importancia para dejarlos clasificados. Sus tacones eran cada vez más
altos y finos, sus vestidos y pantalones se ajustaban cada vez más a su
cuerpo, sus escotes crecían al mismo ritmo que su lencería era más
pequeña y de marca, las cenas de negocios, sobre todo en determinadas
fechas por las Ferias comerciales y Congresos, aumentaban al mismo ritmo
que aumentaban sus horas de ausencia en casa, hasta el extremo que
tuvimos que contratar una mujer para que estuviese con nuestra hija de 3
años hasta que yo llegase de mi trabajo y así también ella preparaba la
cena. Yo sabía que eso podía pasar y nunca he interferido en el trabajo
de mi esposa ya que ella tiene tanto derecho a él, como yo al mío y más
como están las cosas.
Este cambio estético, trajo también un cambio de relación sexual. Se
hizo más caliente, muchas noches cenábamos a altas horas porque ella al
llegar prefería un buen polvo, intenso y morboso y cenar después. En los
intercambios (que se fueron haciendo mas distantes) dejo de tener
vergüenza de que la vieran follar con otros y se hizo una calentorra,
exhibicionista y como decía más de uno y una, parecía una puta en celo
permanente, lo que aumentaba mis deseos de follarla y mi ego por ver que
esa puta tan deseada por todos, era mi esposa que me complacía en todo y
casi siempre llevaba la iniciativa y nunca tenía prisa por terminar. Un
fin de semana de intercambios, llegó una nueva pareja y ella se había
operado los pechos y lucía alrededor de unos 115 cms extraordinarios. Al
verla, Sandra no se pudo aguantar, se levantó (se estaba pegando un
morreo con una amiga), le quitó el top entre risas, se apartó un poco
para verlos bien… y se lanzó a por ella. A mi me dejó un poco perplejo
porque nunca me había dicho nada de operarse o de que sus preciosos
pechos no le gustasen, pero…
Se la comió a besos (menos mal que la otra era bisex también) y
empezó a jugar con sus pezones, al mismo tiempo que cruzaba su pierna
entre las de la amiga y empezaban las dos a masturbarse de pié. Los
jadeos de las dos denotaban que su calentura subía en intensidad y
primero Sandra y luego Irene se corrieron y se comieron a besos, se
tumbaron en el sofá e hicieron un atractivo 69 pero mi esposa, no dejaba
de tocar, apretar y acariciar esas tetas de silicona y jugar una y otra
vez con sus pezones, con lo que otra vez las dos se vinieron y entonces
Sandra le dijo a Irene:
-¿Te importaría hacerle con esas tetazas una cubana a mi marido?
Irene sonrió y al ver mis 21 cms duros como el acero, dijo si con la
cabeza. Me acerqué a ella y me hizo una extraordinaria mamada y oí a mi
mujer que me decía al oido:
-Tócale las tetas Jorge y dime que te parecen!
Así que le toqué las tetas, se las apreté, jugué con sus pezones y
ella me dijo que ya era hora de la cubana, me arrodillé y le introduje
la polla entre las grandes tetas. Eran un poco más duras que las
normales y prácticamente no se le notaba ya la cicatriz en sus aureolas
de la operación. Eso sí, la diferencia entre esa cubana y la que hacía
con mi esposa era grande. Un jadeo a mi lado me hizo girar la cabeza y
vi que Sandra hacía lo mismo con el dueño de la casa. Irene me dijo que
cuando fuese a correrme se lo dijese y como ya estaba a punto, se lo
dije, levantó un poco la cabeza, abrió la boca y un gran chorro de semen
mio le llenó la cara y se introdujo en su boca, que se tragó.
Prácticamente al mismo tiempo, José se corria en la cara de Sandra y
esta se fue a Irene para lamerse las dos las caras y limpiarlas del
semen que las llenaba.
Al llegar a casa casi al amanecer, cuando Sandra se desnudó en el
vestidor adjunto al dormitorio, se miró en el espejo y empezó a tocarse
sus tetas y moverse ladeándose para apreciarlas mejor. Al ver yo que no
venía a la cama me asomé y ella me preguntó.
-¿Qué te han parecido esas tetazas de Irene?
Como teníamos algunas amigas operadas, pero no de tanto tamaño le dije
-Pues como el resto de nuestras amigas, unas tetas agrandadas por el
bisturí, aunque eso sí, las de Irene no me extraña le hayan salido caras
porque tienen un buen tamaño y la operación parece perfecta.
-Las tiene de 114 cms y yo las quiero de al menos 120 cms ¿Me imaginas con un cuerpo como el mío y unas tetas de 120?
Yo no pude más, la cogí en brazos mientras ella se reía y entre lo
caliente que estaba yo y lo caliente que estaba ella pensando en esas
tetas y cuerpazo, follamos largo rato y pasando del cansancio de los
polvos nocturnos con nuestros amantes de esa noche.
Unos días más tarde, se presentó por la noche en casa con su
portafolios y de él sacó una carpeta, me dio un grandísimo y apasionado
beso, me dijo que ya cenaríamos más tarde (ya estaba yo acostumbrándome a
cenar a las 23 o 24 horas), me cogió de la mano y nos sentamos en el
sofá, puso la carpeta sobre sus rodillas, la abrió… y de ella empezó a
sacar papeles impresos con su cuerpo y con 3 clases de tetas tomadas de
diferentes ángulos. Como comprenderéis, era un buen trabajo de
ordenador, llamémosle photoshop o simplemente un programa informático de
figura muy bien realizado. Lo cierto es que el cuerpo totalmente
desnudo era el de mi esposa y su rostro igual. Lo único que no era de
ella eran las tetas que en muchas hojas “llevaba puestas” sobre su
cuerpo. Ciertamente, ver ese cuerpo desnudo que tan bien conocía con
esas grandes tetas, me empalmó automáticamente y deseé fervientemente
que se operara de cualquiera de esos tamaños. Las fotografías impresas
mostraban el cuerpo con tetas de 115, 120 y 125 cms y además, otras
fotos mostraban el impacto visual de ese cuerpo y esas tetas, con tres o
cuatro vestidos y blusas. La verdad es que pasar de 92 cms que ella
tenía a los demás tamaños y el tipo de copa que llevarían, impresionaba y
lo que molestaba a la vista eran las de 125 cms, al menos a mi.
Mientras yo miraba esas hojas impresas, mi mujer se quiso tomar un
vermut antes de la cena y despasándome la bragueta, sacó mi polla y me
la empezó a mamar desesperada y otra cosa que había cambiado en ella es
que ahora se la tragaba entera hasta la garganta, cuando hacía unos
meses solo se tragaba algo más de la mitad. Yo supuse que era para que
no le dijese no a esa operación. Así que cuando terminó y se tragó toda
mi lechita, se levantó, se sentó de nuevo a mi lado y preguntó:
-Y bien, ¿qué te parecen esas tetas para mi?
-Francamente lucen muy bien, pero las que pone 125 cms al pié. me
parecen exageradas, sobre todo al ir vestida, pareces una actriz porno y
no se qué dirán en tu trabajo por la imagen que puedes dar.
-Tú no te preocupes del trabajo y tal y como yo quería, me gustan las de 120 cms
-Pues de acuerdo, pero con la condición de que esos implantes te los
hagan en una buena clínica y con los mejores cirujanos. No me importa el
dinero, pero sí el que estés contenta con ellas y no se noten los
cortes.
-No te preocupes por nada. En mi trabajo ya he dicho que pensaba
operarme y me dan todos los días que me hagan falta para la
recuperación. Ninguna prisa por volver al trabajo.
Yo pensé que no era muy normal que unos jefes nuevos, en una empresa
en reorganización y muchas cosas más (no olvidéis que soy bancario),
diese tantas facilidades, pero quizás la imagen de Sandra con esas
nuevas tetas podría influir positivamente en el trabajo. Lo seguro es
que los ojos de sus clientes se irían a sus escotes, que ahora si serían
muy generosos con lo mostrado, en lugar a leer bien los contratos.
A principios de la semana siguiente, mi esposa me dijo que ya estaba
todo arreglado con la empresa, que se podría tomar los días libres que
necesitase y que además, le pagaban íntegra la operación que sería en la
mejor clínica y las mejores manos de la ciudad y que ella había pensado
que el sábado podríamos invitar a cenar en casa a su jefe directo,
Raúl, y su otro jefe superior, Cesar Antonio. Por supuesto le dije que
sí porque aunque les conocía de verles en varios sitios, no les conocía
bien. Quien SI les conocía y MUY BIEN era mi esposa, pero esto es ya
adelantarme.
Ese sábado por la mañana fue a la peluquería, manicura, esteticista y
no se a cuantos sitios más ¡nunca había estado más guapa ni arreglada!,
se compró “algo” similar a un vestido, de largos tirantes cruzados en
la espalda que solo le tapaban sus gruesos pezones, que se le veían nada
más moverse ya que lógicamente no se puso ropa interior. Por debajo
solo llegaba a sobrepasar el culo unos 7 u 8 cms que al sentarse se le
veía parte del culo por los laterales y su coño depilado por laser de
frente y con unos tacones de 12 cms. El vestido era rojo y más roja
estaba mi polla de ver como la puta esa se movía por la casa cuando se
puso el vestido sobre una hora antes de la cita. Casi al mismo tiempo,
nos trajeron del catering la cena y ellos mismos pusieron la mesa, la
adornaron y la prepararon, eso sí, sin quitar de vista a mi mujer, que
estaba para eso y mucho más. Puntuales como suizos, a la hora convenida
nos llamó el conserje para decirnos que nos buscaban y al subir a casa,
mi propia esposa les esperaba en la puerta y desde el ángulo donde yo
estaba y a través del reflejo del cristal de la puerta del salón, vi
como a los dos les besaba en la boca, como le metían mano en el culo y
como Cesar le sacaba las tetas simplemente empujando hacia arriba. Les
hizo pasar sonriendo al salón mientras se ponía las tetas en su sitio y
yo ya tenía claro que mi esposa era la amante de sus jefes y por eso le
pagaban todo y que desde esa noche la iba a compartir y eso le iba a dar
libertad para follárselos cuando quisiese o quisiesen ellos.
Nos saludamos, venían muy deportivos (bien vestidos y de marca, pero
deportivos, muy caribeño), nos trajeron dos botellas de vino tinto gran
reserva y dos de blanco de 1 año porque no sabían si cenaríamos carne o
pescado, nos sentamos en el sofá y Raúl y Sandra se fueron a por unas
cervezas a la cocina. Cesar empezó a hablar conmigo y distraerme y las
cervezas empezaron a retrasarse, luego supe que Raúl le había dado por
el culo a mi esposa en la cocina y su semen se veia chorrear por las
piernas. La cena fue muy agradable y por supuesto el que se follasen a
mi esposa no me importaba demasiado, ya que decenas de hombres lo habían
hecho en estos años, lo único era el comprobar lo bien que se llevaban
entre los tres. Comentamos las nuevas tetas de Sandra y que era idea de
Cesar Antonio y este, sin pensarlo dos veces le bajó los tirantes a mi
mujer para que sus pechos quedasen al aire y me explicaba lo diferente
que quedaría. Esos tirantes no volvieron a subir y mi esposa terminó la
cena en top-les. Cuando se levantó para ir a por los postres, la cogió
Raúl y pegando un pequeño tirón hacia abajo, dejó su vestido en el suelo
y a mi mujer en pelotas. Pero me dio tiempo a ver la mancha en el
vestido, del semen de Raúl en la cocina y de sus propios fluidos al
correrse mientras cenábamos. Cesar le dijo:
-Cariño, no hace falta que vayas a por los postres, porque nuestro postre eres tu ¿no estás de acuerdo Jorge?
Yo hacía largo rato que estaba empalmado y necesitaba un buen polvo,
así que asentí. Se levantaron los dos y se apoderaron de Sandra ¡se
notaba perfectamente que era su amante desde hacía tiempo! Mientras
Cesar la besaba intensamente en la boca, Raúl se desnudó ¡y menuda polla
tenía el mulato! Sandra me dijo luego que la de Raúl era de 28 cms y la
de Cesar era de 24 pero esta era inmensamente gruesa! A su lado, la mia
de 21 cms solo servía para ir por España. Al ver Cesar que Raúl ya
estaba desnudo y empalmado, se la entregó, apartaron los platos que
había a mi lado y a menos de 50 cms de mí, Raúl se la clavó de un solo
golpe en el coño y empezó a follarla con una intensidad brutal. Yo me
levanté para desnudarme también y participar en la fiesta, cuando vi a
Cesar desnudo y sudoroso, su cuerpo, mucho más musculoso que el de Raúl y
el mío, brillaba y su tremenda polla era como un chorizo inmenso. Recé
para que no se le ocurriese darle por el culo a Sandra porque la iba a
romper, pero… se acercó a Raúl y este la levantó de la mesa sin sacarle
la polla y mi mujer empezó a gritar:
-Mira Jorge, mira como me empalan estos dos bestias, nunca me han
follado como me follan ellos y nunca he tenido dentro de mis agujeros
unas pollas como estas. ¡Clávamela Cesar, rompe mi culo una vez más y
demostrad a mi marido el por qué soy vuestra puta y vuestro juguete
sexual!
-¡No te preocupes puta! Ya verás cómo te dejamos bien a gusto y tu
esposo sabrá de sobra quien te folla mejor y lo puta que eres.
Sinceramente Jorge, enhorabuena por el putón de mujer que tienes,
nosotros tres lo pasamos de maravilla y no hay problemas para que haga
lo que queramos con ella, nunca nos ha negado un capricho y esos 120 cms
de tetas ha sido idea nuestra que ella hará, como hará otras muchas
cosas antes que volvamos a nuestro Panamá querido y te la devolvamos
totalmente usada.
Y pringando sus dedos del aceite que había en el plato de ensalada,
se lo puso en el culo de mi mujer y él se frotó así la punta de su negra
y gruesa polla. Mientras Raúl la mantenía en el aire con su polla en el
coño y abriendo sus nalgas con sus manos, Cesar, entre gritos de mi
mujer, se la empezó a meter en el culo. Se notaba perfectamente que lo
habían practicado a menudo, pero el culo de mi mujer aún no estaba
dilatado lo suficiente y esa polla se iba introduciendo poco a poco
mientras ella gritaba como una posesa. En esto, Raúl dijo entre risas:
-Tus vecinos van a enterarse esta noche de lo puta que eres, sino lo sabían ya ¡menudos gritos zorra!
-¡Si, si, si, soy una zorra, soy una puta, soy vuestra vecina Sandra y
soy una puta que está siendo follada por mis jefes delante del cornudo
de mi marido. Ni intercambios, ni mierdas, ni nada, esto si son cuernos
de mis amantes y dueños!
La polla de Cesar entró totalmente y ahí empezó un baile entre los
tres. Mi esposa estaba sujeta entre los brazos de los dos hombres y
clavada a ellos por sus pollas en sus agujeros. Estaba totalmente loca y
se venía una y otra vez, gritaba, besaba y mordía mientras esas pollas
tremendas entraban y salían de sus agujeros. En un momento determinado,
la levantaron entre los dos y le dieron la vuelta, ahora quien se la
metía por el coño era Cesar y por el culo Raúl. Una y otra vez se
repetían las escenas y las pollas entraban y salían, mientras Sandra
gritaba como una loca y se corría una y otra vez. Desde luego, creo que
ningún vecino dejó de oírla. Primero Cesar y luego Raúl se corrieron
dentro de ella mientras gritaba de placer al notar su leche… entonces me
di cuenta que no estaban usando condones, ni los ha usado nunca con
ellos.
La dejaron en el sofá para que descansase un rato y ella al verme tan
empalmado me pidió que se la metiese por donde quisiese que ella
necesitaba mucho sexo esa noche y que yo mezclase mi semen con el de sus
machos. Le cogí las piernas, se las levanté, las puse sobre mis hombros
y empecé a follarla metiendo y sacando de cada uno de los dos agujeros.
En la posición que estábamos, le hacía daño sobre todo por la
penetración anal de Cesar, pero así como ella disfrutó corriéndose
varias veces y gritando de dolor, yo disfruté también demostrándole a
ella y sus amantes que también yo sabía follar y hacerla gritar de
placer. Me corrí en su culo y el semen de los tres hombres se mezcló.
Entonces la dejamos bien apoyada, nos fumamos unos cigarrillos y tuvimos
esta pequeña conversación:
-(Raúl) Te felicito Jorge una vez más, porque tienes una puta de
primera y además, con un deseo sexual insaciable. Se nota que está bien
preparada y que sois muy liberales. Cuando la conocí parecía una mujer
muy profesional en el trabajo y decente, pero poco a poco nos fuimos
perdiendo el respeto por nuestros cargos y empezamos a vernos como lo
que somos, seres humanos. Tu mujer se fue poniendo provocativa y eso
hacía que el bulto de mi polla se notase muy bien empalmada
constantemente. Así que un día con la excusa de ayudarle a coger unos
documentos del estante, le cogí bien de las tetas y ella sin ningún
problema me puso la mano en mi bragueta, me sacó la polla y la empezó a
mamar como una loca. Te puedes imaginar que allí mismo y a cuatro patas
sobre la alfombra, me la follé. Por cierto, tendré que cambiar esa
maldita alfombra por las manchas que tiene por culpa de los tres. Le
pregunté si tenía algún problema en follar con Cesar Antonio que estaba
loco por hacerlo con ella, me dijo que sería un placer y la hemos
convertido en nuestra amante, en nuestra puta y la hemos sometido
constantemente a nuestros caprichos, ya que ella siempre nos ha dicho
que a ti no te importaría y es una guarra.
-(Yo) Pues sinceramente no me importa, lo que si me hubiese gustado
es que me lo hubiese dicho antes, pero entre Sandra y yo hay un acuerdo
de plena libertad sexual, por lo que no ha pasado nada que yo le tenga
que reñir o amonestar.
-(Cesar) Lo que me hizo gracia fue cuando hace dos meses tu mujer nos
dijo que no estaba nada bien que ella tuviese solo 92 cms de tetas y
nosotros unas pollas tan magníficas.
-(Raúl) Así que le propusimos “hacerle crecer las tetas”, pero con
dos condiciones. 1ª) que fuesen llamativas, de tamaño grande y ya se ha
decido que sean de unos 120 cms y 2ª) que como su cuerpo estaba
asquerosamente limpio, le íbamos a dar un toque decorativo con tatuajes y
piercings.
-(Sandra) Ellos y no yo, decidirán que piercings y tatuajes me hacen y donde se ponen.
-(Cesar) Por supuesto, nada extraordinario que esté a la vista, ya
que con su cargo no puede ir como una puta aunque lo sea realmente, ya
que tiene que ir a reuniones, fiestas, cenas y congresos. Los que estén a
la vista serán pocos, discretos y artísticos y en piercings, ninguno en
la cara ni en la lengua. En las orejas sí, pero asimétricos, cuatro o
cinco agujeros en una oreja y solo un par de ellos o tres en la otra,
así se podrá poner en cada ocasión, los pendientes que desee.
-(Yo) Pues si ya lo habéis hablado los tres y parece que lo teneis todo resuelto ¿para qué tengo que decir yo algo?
-(Cesar) Porque desde hoy mismo, tu mujer ya no estará casada solo
contigo, estará casada con nosotros tres. Ya te has dado cuenta que
algunas noches ha llegado ya casi al alba a casa, ahora queremos que
pase noches completas con nosotros dos. Seremos un trio perfecto. Es
posible que algunos días seguidos no la veas porque estará con nosotros.
Nos la llevaremos a pubs, clubs de copas, salas de bailes, la
exhibiremos y luego dormiremos los dos con ella follando sin parar. Ya
hemos comprado una cama XXL.
-(Raul) Naturalmente irá vestida, o desvestida en esos sitios como
una puta cara, sin ropa interior y se comportará como la puta que es y
follará con todos los que le paguen muy bien y nosotros pasaremos por
sus chulos. Y al igual que todas las putas, sobre todo las de gran
calidad y viciosas como ella, le pagaremos nosotros un precio muy
generoso por follar también con nuestros clientes más especiales ¿no es
así, Sandra?
-(Sandra) Por supuesto. Mira Jorge, yo he estudiado y trabajado duro
durante años y tengo ahora la ocasión de mi vida. Raúl y Cesar Antonio,
antes de un año más o menos, volverán a su Panamá natal y a sus
anteriores cargos en su Empresa matriz. Voy a ser yo la Directora
General del Departamento con un sueldo de ensueño y un Contrato blindado
por el que si me despiden, me pagarán una cantidad astronómica. Estaré
dos meses en Panamá City para conocer por dentro la filosofía de la
Empresa allí mismo y luego viajaré allí dos o tres veces al año solo
unos días, al igual que hacen ahora Raúl y Cesar, para reunirme con los
jefes y establecer estrategias y todo eso y naturalmente, follar con
estos dos sementales. Como dice Cesar, ese será mi pago por los
servicios sexuales que les presto muy feliz y los que les voy a prestar
desde ahora para satisfacerles plenamente. Solo lo queremos pasar muy
bien los tres y divertirnos como nunca lo habíamos pensado. Hay unos
locales que ya te iré enseñando y donde te presentaré a todo el mundo
como lo que eres, mi marido y así, todo el mundo sabrá en esos locales
los cuernos que te estoy poniendo y te pondré y lo muy puta que soy al
acudir a ellos sin ti, solo con mis dos chulos y comportarme para todos,
como una puta cara, muy cara y muy fácil. Por supuesto, cuando se
vayan, tu serás mi chulo y quien me busque clientes porque pienso seguir
siendo puta mientras pueda, dos o tres noches por semana y ya verás
cómo te gusta ser mi chulo y contar los billetes que me gane follando.
He descubierto esta vida alternativa y deseo hundirme en ella totalmente
y al margen del trabajo.
-(Raúl) Joder, y tan cara como le vas a resultar a la empresa y ya le
estás resultando con las cosas que te estamos comprando, más las nuevas
tetas y todo el resto. Pero ya verás Jorge lo que disfrutas con tu puta
esposa, lo que ganas como chulo y lo bien que lo pasareis. Sin contar
además, lo que está aprendiendo y aprenderá y tú te aprovecharás de un
sexo extraordinario y vicioso.
-(Sandra) Y por la niña y la atención de la casa no te preocupes. Ya
he hablado claramente con la mujer que tenemos ahora y ha comprendido la
situación, ella se encargará de todo y casi todos los fines de semana
estaré contigo para poder ir a casa de nuestros padres y salir con
nuestros amigos de siempre. Nadie de nuestro entorno notará nada de toda
esta relación “especial” entre los cuatro y que estoy casada con tres
hombres en lugar de uno solo y que trabajo de puta. ¡Y por favor,
dejemos de hablar y follemos como locos, quiero estar chorreando semen
una semana!
El primero en acercarse fue Cesar quien con su fuerza la tomó en sus
brazos y la llevó hasta la cama matrimonial donde la tumbó, la cogió de
la cintura, la dobló y se metió bajo ella metiendo su polla en su culo
aún dolorido sin ninguna piedad, Raúl la penetró por el coño y Sandra,
girando su cabeza, cogió con sus manos mi polla, me miró con amor y
deseo, besó la punta de mi polla y se la introdujo totalmente en su boca
hasta la garganta. Fue una follada espectacular, su cuerpo se movía de
forma rara ya que cada uno de nosotros la empujaba de una forma, de su
boca solo salían gritos guturales. Sus manos parecían las aspas de un
molino moviéndose en el espacio y al mismo tiempo acariciando cuerpos y
ladeándose para ofrecerse mejor a cada uno de los que teníamos nuestras
pollas dentro de sus agujeros mientras se corría una y otra vez. El
primero en correrse fue Raúl con un fuerte alarido, luego yo dentro de
su garganta y como de costumbre Cesar, que además de tener un pollón de
narices, era siempre el último en eyacular, lo que agotaba a cualquier
mujer y a él le daba un placer infinito. Pero mi esposa quería guerra,
cogió la polla de Raúl, se la mamó, se la puso dura y se la metió por el
culo, luego me la mamó a mí y me ofreció su coño que pronto penetré sin
problemas y a Cesar, no solo se la mamó sino que se la introdujo todo
lo que pudo en la boca saboreando todo lo que antes Cesar había sacado
de su ano mezclado con su semen. Jamás le había visto abrir tanto la
boca para meterse una polla y Cesar incluso le tapaba la nariz para
respirar. Las corridas de mi mujer eran constantes y muy intensas,
cuando Raúl y yo nos corrimos, nos sentamos al borde de la cama y
disfrutamos del espectáculo de ver como esa polla de Cesar entraba y
salía de la boca de Sandra con dificultades mientras ella se masturbaba y
nuevamente se corría, cuando Cesar se corrió, cogió con sus dos manazas
la cabeza de mi mujer y la penetró como si de la vagina o del culo se
tratase. Sandra sudaba, intentaba abrir más su boca lo que era imposible
y cuando se corrió en su garganta, mi mujer ya no podía más, abrió toda
su boca aspirando profundamente el aire que le faltaba a sus pulmones
mientras se tragaba todo su semen y se dejaba caer sobre la cama
boqueando.
Traje una botella fresquita de vino blanco y tomamos unas generosas
dosis, sobre todo Sandra. La botella duró 5 minutos y traje más. Sandra
nos fue besando a todos en la boca y dándonos las gracias por una noche
tan maravillosa y diciendo a Cesar que era un bestia que casi la ahoga
con su gruesa polla y tan profunda. Cesar le contestó:
-Ya te he dicho cielo que tienes un problema en tu boca, las muelas
posteriores de la mandíbula inferior hacen de freno para una penetración
sin problemas, además que nos rozas las pollas y eso nos provoca algo
de dolor. Esas dos muelas últimas laterales te sobran y sin ellas
follarías totalmente cualquier tipo de polla sin problemas y respirarías
mejor.
Mi esposa no contestó, pero el viernes siguiente visitó a un conocido
Odontólogo y se las quitó y así, durante el fin de semana la boca se
fue recuperando casi totalmente de las extracciones. Sinceramente ahora
mama las pollas que te cagas del placer y se las traga enteras. Diez
días más tarde, un martes, ingresó en una clínica superconocida, donde
le implantaron sus nuevas tetas. Cuando vi el volumen de las vendas y el
bulto que hacían, creí le habían puesto unos balones de baloncesto NBA y
me equivoqué, solo eran de balonmano. Alrededor de dos meses más tarde,
trajo a casa su primer tatuaje en la parte posterior del hombro derecho
(un dragón que hay en Panamá, en las montañas que hacen frontera con
Colombia) y sus dos primeros piercings, dos gruesos anillos un poco más
abajo “del centro geográfico” de sus labios vaginales. Posteriormente
otros 2 tatuajes, uno en el brazo izquierdo como una pequeña hada y el
otro, un corazón rojo intenso en la parte depilada (por laser) del coño,
justo encima de los labios con una R y una C en letra gótica y poco a
poco, más piercings, dos gruesos aros como los anteriores en la parte
superior de los labios vaginales, otro grueso en su clítoris, otros dos
gruesos para sus excitantes pezones, el obligado del ombligo ¡qué mujer
no lleva uno ahí! Su oreja derecha fue perforada con otro agujero y la
izquierda con otros cuatro, con lo que puede llevar dos pendientes en
una y cinco en la otra… y naturalmente, nuevos y discretos tatuajes.
Me la pasearon durante meses por los peores y mejores “garitos” del
alterne, intercambios, pubs, salas de baile y no solo de nuestra ciudad
sino también de la costa cercana, con la menor ropa posible, las máximas
trasparencias posibles, los tacones más inverosímiles y a disposición
del público que pagase lo que ellos pedían, ya que hacían de chulos y la
ofrecían a hombres o mujeres. Cualquiera podía bailar con ella, tocarla
o manosearla, eso era gratis y una forma de calentar el ambiente y
subir el precio. Naturalmente, cuando ha salido conmigo a los mismos
locales y me presenta como su esposo, las miradas que recibo son más
bien “cariñosas y llenas de misericordia”. Y ahora, pues termino con la
misma frase que empecé este relato:
-Jorge, estoy preñada y no sé de quién!
Y es normal que no lo sepa. Todos nosotros nos hemos derramado dentro
de ella y también los clientes que le pagaban un extra, además de
varios de nuestros amigos de intercambios. No ha hecho falta que le
prohíban abortar sus jefes, sino que es deseo suyo tenerlo como un
recuerdo permanente de estos años locos y no ha sido hecho adrede ya que
mi esposa tomaba anticonceptivos, un fallo, pero ahora tiene la ilusión
que salga “café con leche, chocolate claro… o blanco como yo y la
mayoría de sus clientes”. Ella deseaba tener una parejita y además,
Cesar y Raúl se van dentro de unas semanas y en Octubre ella será la
nueva Directora. ¿Qué puedo hacer yo? Pues como me dice Sandra, esperar y
ya veremos el color cuando nazca. Ella lo ha asumido totalmente, yo no
lo tengo muy claro y me asusta no sea blanco, blanco. Y no es racismo,
es familia, amigos, sociedad y muchas cosas más, incluso he pensado en
cambiar de domicilio pero para qué, el color del niño no lo puedo
cambiar. Por supuesto, mi esposa ya tiene hace tiempo su Contrato
blindado prometido. Y yo me quedaré con un nuevo niño/niña, de cuyo
padre nada sabremos y el color, ya veremos. Pero sinceramente, me está
gustando mucho el papel de chulo de mi propia mujer y las grandiosas
folladas que tenemos al llegar a casa, en el hotel más cercano o en el
mismo coche. Nunca me imaginé nada más caliente y golfo que negociar el
precio del cuerpo de tu mujer para que otros lo disfruten a su antojo,
mientras ella te mira con sonrisa pecadora.
Gracias por leerme y espero me comprendáis. ¿Qué hubierais hecho vosotr@s?